Participar, no participar y cómo participar en las redes 

07.11.2025

Sobre la presencia o no presencia de las entidades culturales en las redes sociales

Los equipamientos culturales entraron de forma entusiasta en el mundo de la virtualidad. Años después esta adhesión generalizada genera algunos debates que el sector debe afrontar para poder aprovechar las potencialidades comunicativas de las redes sin banalizar nuestra función y nuestros contenidos y programaciones.

Foto de Christian Taylhardat en Unsplash

En estos últimos meses algunas instituciones culturales han abandonado la red social X en señal de protesta por la “manipulación” y “desinformación” que esta fomenta desde que en 2022 la adquirió Elon Musk. Estas salidas han generado un interesante debate. Algunas voces apoyan la decisión y alegan que el mundo cultural no debe ayudar al negocio de según qué empresas tecnológicas, y otras que defienden que hay que estar presente para aportar contenidos de valor. El debate lo que demuestra es que, con la irrupción de las redes sociales, el sector cultural se abrazó al paradigma de las empresas tecnológicas de forma demasiado acrítica y con un entusiasmo que el tiempo ha demostrado que era excesivo.

No sabemos si la cantidad de horas dedicadas en publicar contenidos en la red ha servido para añadir valor a nuestra propuesta y ha mejorado la interacción con el usuario. Quizás no hemos sabido utilizar todas las potencialidades que el mundo virtual nos ofrece para difundir nuestros contenidos culturales. Aquí abrimos otro debate interesante, hasta qué punto debemos asumir el lenguaje y las dinámicas de las redes sociales para posicionarnos entre el marasmo de contenidos que existen en la red. Hay que tener en cuenta también si esta adaptación puede suponer vulgarizar nuestros contenidos. La línea es demasiado fina.

Otro aspecto que suscita esta adhesión es si de manera inconsciente también hemos cambiado nuestra forma de programar, comunicar y relacionarnos con el público, empujados por este nuevo paradigma que ha impuesto el “turbo-capitalismo” de plataforma que tantos hábitos ha cambiado a la gente. La cultura es un espacio que requiere concentración, argumentos complejos, debate pausado y matizado, calma, lentitud, en muchos casos presencialidad y por qué no decirlo, complejidad y dificultad. Es muy tentador que nos adaptemos a los paradigmas de la era de la inmediatez para atraer al público con textos más sencillos, con relatos más fragmentados y con contenidos audiovisuales más cortos y simples, todo ello solamente para atraer a un público que ha perdido hábito de concentrarse en textos espectáculos, películas o exposiciones más complejas que requieren tiempo, lentitud y concentración para disfrutarlos. En este aspecto es necesario ser muy cuidadosos y no caer en estas dinámicas que nos harán banalizar el contenido y perder nuestra capacidad de ser la contrarréplica a los poderes y dinámicas establecidas.

Si todo esto debemos hacerlo siendo parte activa en las redes, o debemos abandonar aquellas que no representan nuestros valores o, por el contrario, debemos buscar canales de comunicación y dinámicas propias alejadas de las preponderantes, es una cuestión compleja que no sé responder, pero es un debate interesante y urgente que creo que el sector cultural debe hacer frente. La polémica que se ha generado con el abandono de algunas entidades de la red X puede ser un buen punto de partida para un posterior debate.

Jordi Dorca
Programador y responsable de comunicación del Museo del Cine de Girona.
Miembro del consejo de redacción de Revista de Girona.

@jdorcacosta



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